Han alcanzado el máximo nivel de
deuda pública superando al PIB. Han rescatado a la banca privada con una
aportación de dinero de todos que supera los 100.000 millones de euros habiendo
asegurado todo lo contrario, han reducido a la nada los derechos laborales de
15 millones de asalariados produciendo 6 millones de desempleados, hay 7,5
millones de “pobres técnicos”, con su permisividad y tolerancia los bancos han
desahuciado de sus hogares a 3 millones de ciudadanos, han hecho almoneda de la
sanidad y enseñanza pública…
Y ahora, en menos de veinticuatro
horas, piden 600.000 euros de multa a los convocantes de la mayor manifestación
de la democracia, expedientan a los organizadores y detienen a 54 estudiantes
por hacer una huelga universitaria.
Nos quieres borregos, callados,
silenciados, humillados. Se infiltran con policías encapuchados en nuestras
manifestaciones con el objeto de reventarlas, son ellos los que crean los
disturbios y la violencia de cara a sus telediarios manipulados, lanza la
iracundia comprada a golpe de cornetín de sus cavernas mediáticas.
Rescatan sin pudor ni límites sus
bancos quebrados por la incompetencia y el lucro. Sus ruinosas autopistas fruto
de su megalomanía corrupta. Boicotean, obstaculizan y expulsan a los jueces que
les hacen frente. Roban, blanquean, evaden recursos de todos e impuestos.
Mienten, financian ilegalmente sus partidos, obscurecen la democracia y la
verdad, y aparecen en funerales como adalides del diálogo y la trasparencia.
Preparan sus leyes, sus mordazas,
sus inciensos, sus brazos incorruptos de santas, sus pelotas de goma y sus
brutales gorilas con poco sueldo y apalean, insultan, degradan
y defecan en el pueblo inerme que sufre sus políticas, el hambre, el paro y la
humillación de sus leyes a beneficio de sus empresarios ladrones y corruptos.
Y tienen la enorme desfachatez de
hablar de “bien público”, de patrias, banderas, de sentido de Estado y de
recuperaciones. Desde el desfalco, desde el sobresueldo, desde la impostura y
la más absoluta desvergüenza.
Una generación, una camada
infernal de ladrones, corruptos y criminales nos gobierna y si el pueblo, a
borbotadas de dignidad reclama o se manifiesta en la calle, lo criminalizan, lo
multan o lo ignoran.
Nos quieren borregos, callados,
pegados al sofá y a sus mentiras televisadas al dictado por los cuatreros de “sus”
noticias y de su basura.
Los criminales nos quieren
criminalizar.
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