El 17 de febrero de
2011, en un ejercicio de hipocresía y cinismo insuperable, los países
occidentales, entre ellos la España que gobernaba el PSOE, entraron a saco en
las riquezas petrolíferas de un país soberano como Libia y amparándose en una resolución
de la ONU que habían propiciado con anterioridad bombardearon atroz y
masivamente el país árabe para, según decían soslayar, “las medidas tomadas por
el gobierno libio para recuperar el control del país atentaban contra los
derechos civiles y la seguridad de la población civil”.
Los servicios de espionaje de USA, Gran Bretaña y Francia
perpetraron una “guerra civil” en la que tuvieron como aliados hasta Al Queda,
incendiaron la paz y la prosperidad de un país que era la primera economía de
África, tenía una renta per cápita superior a bastantes países europeos y unos
sistemas educativos, sanitarios y de servicios sociales sin parangón
equiparable en todo el “demócrata” Occidente que los bombardeo y arrasó.
Hoy, cuatro años después, los pozos de petróleo están
controlados por empresas francesas, inglesas y norteamericanas, el país
continúa no ya en una guerra civil, sino en una guerra de tribus, la economía
está arrasada, hay dos gobiernos principales, dos parlamentos, tres capitales
del país y cientos de banderías regionales o en aldeas, el yihadismo ha llegado
al Mediterráneo, las reservas estatales para el pago de pensiones se van a
agotar el próximo mayo y el país, hasta tan solo cuatro años más avanzado,
política, económica y culturalmente de África es un caos completo.
¡Y nadie pide cuentas ni responsabilidades a esos “salvadores”
de la democracia y esos falsos garantes de los derechos civiles y la seguridad
de la población!
El mundo es un vertedero de valores. Casi todos los que se
invocan son falsos o antagónicos a lo que se proclama. Un odioso y célebre nazi
dijo aquello de “cuando oigo la palabra cultura me echo mano a la cartera”.
Ahora, cuando oímos la palabra “proteger los derechos”
debemos salir corriendo y meternos debajo de la cama, porque algún “defensor de
los valores de Occidente” nos va a robar, saquear o envenenar.
Ocurrió en Irak, en Afganistán, en Libia, y están intentando que ocurra en Venezuela. En
Europa, la Alemania de Merkel rememora a Saturno y devora a sus propios hijos,
empezando por Grecia y para “protegerla” la expolia con rescates y préstamos
que son imposibles de pagar.
Todos los gatos se relamen antes de comerse al canario.
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