sábado, 26 de marzo de 2016

¡Viva el Imperio Romano!





El “romano” vestía una capa azul, con calzas bordadas de color morado, una coraza plateada o “pecho lata”  y un casco con plumas rojas y blancas. Era un prejubilado de banca que pasaba la mayor parte de su tiempo entre el sofá de su casa o jugando al dominó en el “casino de los ricos”, sin embargo se iba a pasar las siguientes 72 horas “patrullando” las calles de aquel pueblo andaluz, con una pica metálica de dos metros “prendiendo” a cristos amarrados, humildes o flagelados.

El “Imperio Romano” de aquel pueblo -con un cincuenta por ciento de la población en paro- celebraba “la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo”, ocurrida hace dos mil años, mientras atacaban platos de flamenquines de jamón y botellas de moriles en bares, chiringuitos y restaurantes de todo el casco urbano de la localidad, lo que se reflejaba en el paso más titubeante que marcial de aquel cuerpo de élite del borracherio cuaresmil.

Para conmemorar la “madrugá”, a su lado, un nazareno con hábito morado y capirote negro, portaba en un cojín no un objeto sagrado: una corona de espinas, un libro de reglas o un cáliz medieval sino un tricornio de Guardia Civil, que era el Hermano Honorario de una Hermandad que procesionaba a una “dolorosa”,  de una más que dudosa calidad artística o imaginera en cuya presidencia se integraba el concejal más conservador de la conservadora Corporación Municipal y el Comandante de Puesto del Benemérito Cuerpo.

En aquel pueblo siempre había habido grandes diferencias sociales, unos pocos señoritos de cortijo y casino y muchos pobres, jornaleros contratados en la “plaza” cada día de cosecha, y la Benemérita siempre también, había cuidado muy mucho de conservar el status de cada quisque y la sacrosanta propiedad privada. A mayor cantidad, más privada y sacrosanta. Por eso eran hermanos honorarios de aquella santa hermandad que desfilaba, entre el humo de los altares, la tarde del Jueves Santo, mientras un coro de ánimas cantaba: “Perdona a tu pueblo Señor. No estés eternamente enojado”.

Otros arrastraban cadenas -al fondo de las Españas-, un clérigo leía desde un balcón y con un micrófono un pasaje del Evangelio en el Huerto de Getsemaní, lleno de judas y de traiciones y el “Imperio Romano” –cien tíos más grandes que carros- iba a lo suyo: a lucir su palmito pecholatado ante la pequeña multitud, engalanada con corbatas, trajes de chaqueta –moda Corte Inglés- y tacones inverosímiles para las empinadas y empedradas calles del pueblo.

Después del Domingo de Resurrección los alrededores serranos del pueblo se llenarían de espárragos silvestres y los parados rifarían manojos de ellos, recolectados en larga caminata, en los casinos de ricos y pobres del pueblo y alguien prepararía una tortilla que sabría a incienso, a paro, a romano con coraza de lata, a cura preconciliar y a tricornio de Guardia Civil –puesto en un cojín-.


¡Viva el Imperio Romano!

jueves, 17 de marzo de 2016

Ocho preguntas a políticos cuya respuesta está en el viento




El periodista de “El intermedio”, Gonzo, formuló días pasados una contundente pregunta al líder del PSOE, Pedro Sánchez, sobre la imputación en diez delitos del candidato de su partido, José Ramón Gómez Besteiro.

Sorprendió la calidad de la pregunta y nos hizo añorar la ausencia de periodistas directos y comprometidos con su profesión, en los medios informativos nacionales.  Adjunto, además de la pregunta que hizo Gonzo, otras siete preguntas a otros tantos líderes –o lo que sean- del panorama nacional.
Las respuestas, como en la famosa canción de Bob Dylan, sólo está en el viento.

Gonzo, a Pedro Sánchez: "Su concepto de decencia aplicado a un político, ¿depende de qué partido sea o si es de Lugo o de Orense”.

A Cristina Cifuentes:  Si una persona en condenada por la Institución Judicial de un país soberano, con el que nuestro tiene suscritos convenios marco de intercambio y reciprocidad, por una sentencia firme, aprobada en tres instancias distintas por delitos contra la seguridad pública con resultado de muertes, ¿Pueden emplearse recursos públicos de la Administración que usted preside y gobierna para reclamar su puesta en libertad desde la fachada principal de un edificio que es propiedad de todos?

A Susana Díaz: ¿Si entre militantes y personas cercanas a su partido hay más de 300 imputados o investigados judicialmente por el caso de los cursos de Formación, habiéndose destinado 1.300 millones de dinero público en intervenciones dudosas o fraudulentas, ¿puede usted afirmar como afirma, que usted y su partido tienen una ejecutoria, impecable, honrada, decente y honesta para y con Andalucía?

A Pablo Iglesias: Su partido se considera exponente del espíritu del 15-M, ¿Pueden, desde esa óptica, imponerse las llamadas “listas planchas” o incorporar a las listas electorales “fichajes” de personalidades diversas, sin el respaldo de los círculos o asambleas de base?

A Albert Rivera: Su partido ha protagonizado, en distintas ciudades y comunidades, negativas o actos contrarios, inequívocamente, a condenar el franquismo, su herencia histórica o a sus representantes en el momento, ¿está usted legitimado para condenar, como hace, cualquier tipo de dictadura o régimen autoritario?

A Alberto Garzón: Es frecuente la queja de su partido a los efectos de la Ley Electoral y sus consecuencias perniciosas en cuanto a la no proporcionalidad de los resultados electorales, al margen de este hecho, ¿No encuentra ningún otro motivo, para justificar los malos resultados de su formación en cuantas convocatorias electores se producen?

A Rita Barberá: Tras las últimas decisiones que afectan a su partido en Valencia, ¿cree legitimado al PP para concurrir a unas próximas elecciones como partido “legal” y democrático?


A Mariano Rajoy: Usted acaba de pronunciarse sobre la imputación de medio centenar de miembros de su partido en Valencia diciendo: “Que no teníamos ni idea”. En términos parecidos se pronunció cuando vieron la luz casos como el Luis Bárcenas, los negocios de Fabra, Matas y Granados,  las cajas B, la destrucción del pruebas judiciales y discos duros, la financiación irregular y los infinitos pormenores de las tramas Gurtel y Púnica, ¿Es razonable pensar que la persona que dispone de más información del Estado y de su Partido, pueda decir, creíblemente, que “no tenía ni idea”?

martes, 15 de marzo de 2016

Biopsia



Tenía dificultades al orinar y consultó con el urólogo. Le encargaron una prueba médica que le realizaron con ánimo degradante. “Bienvenido al club”, le dijo un energúmeno cuando en posición de “embarazada”, introducía un doloroso aparato mecánico por el ano.
La biopsia salió hasta tres veces negativa aunque el PSA seguía siendo muy alto. El paciente tuvo que recurrir a la medicina privada y costearse una prueba analítica que le confirmarse que padecía un tumor prostático. Otro club. El club del cáncer. El trauma psicológico. “Tú vida será distinta, perderás mucha calidad sexual.”
El paciente parecía muy valeroso y durante la espera del veredicto, que podía ser mortal, se comportó con un exquisito desprecio por la vida. Estaba citado con el analista, en una ciudad vecina, el viernes a las cinco de la tarde.
Ése era el instante supremo y se preparó a conciencia. Leyó a Bergson, a Cámus, pensó en los atardeceres en la playa de aquella isla mediterránea o cuando olía caer el azahar, la flor del naranjo, en los árboles de abril del patio de su colegio de niño. Vio una célebre torre andalucí por la ventana de la sala de espera y se dispuso a lo peor.
Que llegó. En forma de informe de biopsia o colina de oscura nieve.
La heroica de la vida habían sido la lucha política y los placeres: el verano, las playas, el cine, el sexo. Y las asambleas, las reuniones clandestinas y la redacción de octavillas llamando a huelgas. Pero la cuenta atrás había comenzado.  Un nuevo club podía esperarle en aquella consulta, donde el análisis la esperaba en un sobre cerrado.
Era feria en la ciudad de la manzanilla y la vida que se tira al río. Decidió abrir el sobre que iba destinado confidencialmente a un experto urólogo. Y lo adivinó antes de leerlo. Aquel objeto interno, donde se fraguan el amor y la pasión debía ser rebanado hasta la raíz.
Abandonó la clínica, salió a la calle, se olvidó del informe y buscó una taberna.  Pidió un medio completo de Moriles y, degustándolo a sorbos cortos, se puso radiante.  Sólo se puso a llorar cuando desde una radio de la vecindad, comenzó a sonar la canción Yesterday.

viernes, 11 de marzo de 2016

Manolín





Esta madrugada han cantado en mi patio los mirlos que anidan en el Palacio de Viana. A pesar del frío la primavera debe estar muy cerca.  Pero hace unas noches una voz lúcida pero desgarrada me dio la noticia: “Se ha muerto Manolo”.

No estoy seguro de que estuvieran oyendo la radio cuando me dirigía en coche al tanatorio, pero acierto a recordar que oí el nombre de varios forajidos que ensucian la vida pública.  Manuel Alcalá, “Mao”, mi amigo, el ser más limpio, y por algún momento he pensado que él ya formaba parte de una militancia etérea que daba la batalla a la peste que nos asola.

Tal vez Manolo esté ahora convocando a una reunión de obreros, apelando a su conciencia de clase, allá en algún lugar del espacio universal, o esté afiliando al sindicato de luchadores a figuras níveas de ese ignoto lugar, pero yo seguiré esperando -¿o será recordando?- cuando Manolín, infatigable tras su mella dental, se pasaba por mi lugar de trabajo: “Niño, que esta tarde nos vemos para discutir el anteproyecto de convenio colectivo”.

Para él siempre había una reunión pendiente, una asamblea que preparar,  una pintada que hacer o un “Mundo Obrero” que vender.

Esa fue la pequeña patria de mi juventud militante: las reuniones en el “Juan”, la entrega de carnets en la casa rural en la parcela clandestina, la manifestación del “30 de abril” para el 1º de mayo… y Manolín siempre presente.

Manolo seguirá existiendo sobre la base de sí mismo: incansable, insobornable, puro ante la lucha social y la conquista de libertades. Un viento de tormenta se llevó las libertades por las que luchamos varios lustros y nos quedó sólo el olor a tinta de la vietnamita, las madrugadas en los polígonos industriales llamando a la huelga en pasquines caseros y aquella calidez humana tras cada nuevo y permanente esfuerzo de lucha.

Manolo Alcalá ha muerto, pero nos queda la rebeldía intangible del ser más puro. Luchó, más que nadie, por la libertad y se mantuvo siempre limpio de las suciedades de algunas políticas y políticos.


Canta ahora el primer mirlo de la primavera sobre la peste nuestra de cada día, y aunque todo parezca derruido, en algún lugar el esfuerzo humano habrá encontrado un punto de belleza en que apoyarse: un fuerte perfume a libertad. 

jueves, 10 de marzo de 2016

Europa instalada en la merde





Llevan dos mil años contándonos el cuento: la civilización occidental, europea y cristiana. Una cultura de “valores” y humanista. Las libertades y las tolerancias.

Luego aparecen las inquisiciones, las guerras de religión, las guerras coloniales, las civiles, 100 millones de muertos en dos guerras mundiales y los que hacen negocios con ellas desde las judicaturas, las catedrales, los principados y el hambre ajena.

Desde que se inició el “invento” no han cambiado los papeles ni los protagonistas.  Ahora hacen morir a la intemperie a millones de desharrapados de pan, patria y justicia, mientras los nacismos crecen en sus gobiernos y cancillerías.

En esta florida ceremonia de la mentira no cumplen ni la décima parte de sus exiguos compromisos, sus cartas magnas europeas, sus derechos del hombre y el ciudadano y sus declaraciones universales de derechos humanos.

La carne de pobre, sirio, iraquí o afgano, se pudre al viento helado, a las tormentas de invierno, mientras en los confortables palacios de Bruselas confluyen la vacuidad y la ambición, sin que se asome la sombra de la guillotina.

Europa, que vivió el drama supremo del genocidio judeo-gitano-comunista, asiste impasible, corrupta y miserable, al drama de los pueblos en sus fronteras de miel y fascismo. Si al menos tuvieran la decencia de no invocar ningún valor humano, caritativo o religioso, nos quedaríamos justo con lo que son y han sido: un pozo infinito de egoísmo y miseria humana.

En las cancillerías y gobiernos de Europa, ese proyecto fallido y maniqueo, afloran los politicuchos de tres ideas de falsa ideología, los capos y los traficantes intermedios que ocultan a banqueros y caporales del capital, los vendedores de humo y trabalenguas: “una máquina nunca conseguirá hacer una máquina” y el “alcalde elige a los vecinos que son los que eligen al alcalde”, a los gánsteres con acta de diputado/a y a los que lleva sangrando su úlcera fascista hace mil años.


Europa, sus falsos mitos, sus falsas libertades y su falso humanismo están donde han estado siempre,  en la merde. 

sábado, 5 de marzo de 2016

La política como laxante









Ceno tarde. Con una extraña abstinencia respecto al debate de investidura busco entre los distintos canales alguno que se ocupe del tema. Encuentro a uno indeseable.  El “Canal 24 horas de TVE” con una tertulia de no menos indeseables, empezando por el presentador, Sergio Martín. Les rezuma el sectarismo, el odio avanzado a todo lo que sea “izquierda”.

Entrevista a Rafael Simancas, miembro de la Ejecutiva del PSOE. Este les gana en odio y primitivismo.  Le piden una opinión de la fallida investidura y larga un mitín cerril contra Podemos y Pablo Iglesias. Ni un átomo de análisis, autocrítica o reflexión.  Repite como un papagayo y en reiteradas ocasiones que “Pablo Iglesias ha traicionado a sus votantes y a las fuerzas del cambio”. 
Esta es toda su dialéctica que suena a eslogan de próxima campaña electoral.

Me pica la curiosidad. Cojo la calculadora.  Resto a los 219 votos negativos obtenidos por el candidato los 69 de Podemos y Compromís. Me salen 150.  Algo falla. Aunque Podemos se hubiera abstenido, la candidatura, con 131 apoyos, habría sido derrotada.

La pataleta de malos perdedores es evidente.  Creo que Pablo Iglesias no ha estado bien en los dos debates de la investidura y no por su referencia a la cal viva, que es tan cierta como impune, pero la incapacidad intelectual y política de sus acusadores es manifiesta. Se creen que todos somos retrasados, incultos o que no tenemos memoria.

Consecuencia: vivimos abocados a la mentira, el engaño electoral y electorero y a políticos como Simancas, toda la vida en el aparato y en el cargo y ahora se presentan como el “cambio”.

Un punto a la calidad en el debate, puesta entre el corsé del tiempo por Gabriel Rufián y Alberto Garzón. Estaría bueno que cuarenta años de lucha contra el franquismo, en la calle, en las fábricas, en los barrios y en las cárceles fueran a ser glosadas, interesadamente, por un señorito vendedor de “preferentes”. En el “centro” (falangista) del “cambio”.


Podrán ilegalizar todo lo que quieran del presente y del futuro. El pasado no lo pueden abolir. Hay una cosa que se llama bicarbonato. 

martes, 1 de marzo de 2016

Una propuesta urgente para la votación de investidura




Acabo de ver el discurso  de Pedro Sánchez como candidato a la investidura como Presidente del Gobierno. No puedo decir que esté ni impactado, ni traumatizado, ni, muchos menos, emocionado.

Es lo que tiene el socialismo en su versión socialdemócrata, que es absolutamente previsible. Que hay que, pongamos por caso, bombardear Libia, se bombardea. Que hay que pactar con el diablo, se le piden prestados los cuernos.

Pero cojo con urgencia el teclado porque recordando a un amigo mío –probablemente “el mejor” en muchas cosas- que decía que en  política hay que “jugar a la florentina”. Evocaba así a la Florencia de los Médicis donde, decía, “los rivales se apuñalaban entre sí con una sonrisa”

Ante el atosigante relato en verbo indicativo de Pedro Sánchez –hubiera sido mejor en subjuntivo- de “la semana que viene” se me ha ocurrido algo en la línea, también florentina, de Maquiavelo.

Militante en la práctica de Izquierda Unida, pero muy cercano a Podemos, sugeriría a la formación de Pablo Iglesias que atendiera el ruego crispado del PSOE y se abstuviera. Que salga elegido Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno.

¿En qué condiciones iba a gobernar? Absolutamente supeditado al voto de la izquierda  y de los nacionalistas. Era el momento de exigirle la aprobación, más o menos inmediata,  de todas las medidas progresistas y anti-PP que pueda haber en su acuerdo con Ciudadanos.

En el momento que se mostrara renuente o no cumpliera alguna, abajo con él y su gobierno. En cuanto tuvieran que aprobar unos presupuestos que pretendieran plasmar una política neoliberal, más de lo mismo.

Esta situación nos vendría bien para combatir la miseria física y la melancolía que nos ha impuesto el PP y el tiempo entero se acumularía en el presente. El pasado de Rajoy sería una liquidación y el futuro socialdemócrata no pasaría de una hipoteca.

No creo que el dúo Sánchez-Rivera obtuviera mucha “gloria” de esta tesitura y al menos, el consuelo de verle la cara a Rajoy, Hernando o Celia nos compensaría con creces de esta  calentura.


Veneno puro.